wrapper

MEXICO

MEXICO (2)

Jueves, 02 Abril 2015 20:49

Combatir desigualdad y corrupción, urge OCDE

Written by

México requiere de una segunda ola de reformas para cerrar la brecha de desigualdad y fortalecer el Estado de derecho, dijo José Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos

Una segunda ola de reformas en materia judicial aportará hasta medio punto porcentual anual al crecimiento económico de México, estimó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

De acuerdo con la evaluación y recomendaciones que hizo el organismo internacional en el Estudio económico de México 2015, para incrementar la productividad y obtener el beneficio pleno de las reformas estructurales emprendidas se requieren instituciones judiciales más fuertes que promuevan el cumplimiento del marco legal y sean capaces de solucionar controversias de manera efectiva.

Las proyecciones económicas de la OCDE revelan que la economía mexicana crecerá a una tasa de 3.9% en 2015 y se expandirá a 4.2% para el siguiente año.

Este mayor dinamismo lo generarán las reformas estructurales aprobadas en el año pasado, las cuales, en conjunto, abonarán al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) un punto porcentual adicional anual en la próxima década.

“Esta ambiciosa agenda hace de México un ejemplo a seguir por parte de otros países que necesitan reformarse. Sin embargo, la efectiva y total implementación es fundamental y requiere una acción concertada de todos los niveles de gobierno.

“Requiere también de instituciones sólidas que hagan cumplir las leyes y regulaciones, combatan la corrupción y doten de niveles adecuados de seguridad para la ciudadanía”, dijo el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría Treviño.

Según el análisis, un sistema judicial de baja calidad dificulta el cumplimiento de los contratos y de los procedimientos de insolvencia, lo que tiende a reducir el tamaño de las empresas y su intensidad de capital, lo que a su vez merma considerablemente la productividad.

“Mejorar la impartición de justicia penal no solo es importante para la economía, sino también decisivo para mejorar la seguridad personal de los ciudadanos, lo que representa un gran reto para el bienestar de México”, detalló el reporte.

Un aspecto que también debe considerar la reforma en materia judicial es el combate a la corrupción, ya que este problema fomenta diversas actividades ilegales.

Gurría Treviño dijo durante la presentación del estudio que México tiene una baja calificación en materia de Estado de derecho.

“Tenemos niveles que son comparables a los de Rusia, y el hecho de que estemos encima de otros países no es necesariamente un motivo de enorme orgullo, lo que tenemos que hacer es acercarnos a las mejores prácticas a nivel mundial.

“El país también figura en el nivel más alto de percepción de corrupción. Aquí tenemos una calificación en la que hay mucho que trabajar y hacer”, mencionó.

El ex secretario de Hacienda comentó que las reformas estructurales en México también deben tener un enfoque más inclusivo para que los beneficios se den en toda la sociedad, de manera que se abata otro gran problema del país: la gran desigualdad.

“Reducir la desigualdad del ingreso no solo mejora el bienestar, sino también apoya el crecimiento económico. Es necesario que los beneficios del crecimiento económico sean compartidos por el grueso de la población y no se concentren entre unos pocos. El proceso de reforma tiene que ayudar a disminuir la lacerante desigualdad y garantizar que todos los mexicanos gocen de la oportunidad de tener éxito”, comentó Gurría.

De acuerdo con la OCDE, México perdió alrededor de 10 puntos porcentuales del PIB entre 1990 y 2010 debido a la elevada desigualdad del país. “Es decir, el PIB hoy podría ser 10% mayor si no fuera por esta desigualdad”.

En México se cuenta con estudios cada vez mejores sobre la pobreza. Sin embargo, desde la década de los 70 se encuentran en el abandono los estudios sobre un fenómeno social que es previo a la pobreza y que funciona como un estímulo a la corrupción: la desigualdad.

Este abandono se debió a la casi nula utilización de las ciencias sociales para la toma de decisiones y que hubo estudios que se inclinaron a ideologías políticas en detrimento de su naturaleza científica.

La desigualdad no es sólo un fenómeno que esté relacionado con la cantidad de dinero que pueda generar un individuo en comparación con otro. Los estudios sobre desigualdad identifican las diferencias entre regiones y grupos.

Al carecer de análisis científicos sobre las diferencias de contextos y realidades, tampoco se han podido diseñar políticas públicas eficientes que disminuyan los desequilibrios, como explicó el doctor Guillermo de la Peña Topete, investigador emérito del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) y miembro del Seminario Permanente: Las Ciencias y las Tecnologías en México en el Siglo XXI.

“Hay precedentes muy interesantes de estudios sobre desigualdad social en publicaciones de los 70 y creo que los estudios de la pobreza ahora, por ejemplo, ya llegaron a un nivel de refinamiento muy interesante, que buscan categorizar distintas modalidades de pobreza y lo están haciendo bien, organismos como el propio INEGI y la que está manejando el Coneval por ejemplo”.

“Sin embargo, hay otros tipos de desigualdad, en donde se ha avanzado menos de lo que parecería haber anunciado la investigación que se empezó a hacer hace treinta años, me refiero a dos tipos de desigualdad: uno es la desigualdad territorial y el otro es la desigualdad basada en la discriminación de grupos enteros de la población que comparten alguna característica”, indicó el antropólogo social.

La desigualdad entre regiones y localidades se pueden percibir estadísticamente, aunque no se explican con claridad los factores que intervienen en esas diferencias. Por ejemplo, los diez municipios de mayor ingreso en México tienen un nivel comparable al de los países más ricos del mundo, mientras que los diez municipios más pobres, que resultan ser todos indígenas, tienen un nivel similar al de los países más deprimidos del mundo.

En esos desequilibrios influye el conocido centralismo de México y la desarticulación entre desarrollo de campo y ciudad.

Otro tipo de estudios de desigualdad que, de acuerdo con el experto del CIESAS, necesitan mucho mayor respaldo por parte de los científicos, es la desigualdad basada en la discriminación cultural, lingüística, étnica, de género, de orientación sexual, de personas con capacidades diferentes y discriminación, con base en religión y en creencias.

“Una fuente muy importante de desigualdad que han documentado las ciencias sociales en México son las diferencias lingüísticas. Hay estudios antropológicos que muestran cómo en las escuelas, a los niños indígenas, quienes son minoría, se les discrimina hasta que dejan de ir a la escuela.

Como consecuencia, el abandono escolar lleva a que las personas estén poco capacitadas para ejercer trabajos lucrativos, esta poca capacitación lleva a la pobreza, es decir hay interrelación entre las formas de discriminación y la pobreza socioeconómica”, comentó De la Peña Topete.

La corrupción se usa frecuentemente en los espacios donde el Estado muestra lagunas y contradicciones.

“Tenemos un sistema que funciona no por normas, sino por un intercambio de favores entre distintos niveles de la sociedad, por lo cual los niveles superiores conceden ciertos favores a los niveles inferiores a cambio de lealtad política. Entonces la política mexicana está muy penetrada por esta idea de clientelismo y lealtad.

Este modelo de política y de economía en el que se usa la desigualdad en lugar de combatirla no ha cambiado con la alternancia de los partidos políticos en el gobierno, ya que persiste la deformación de buscar siempre clientela política entre los más necesitados.

FUENTE: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/12/23/en-el-abandono-estudios-sobre-la-desigualdad-en-mexico-investigador-del-ciesas-8796.html